Breve visita a Argentina
Argentina es un país inmenso. Bueno Aires tiene un aire a París, por lo majestuoso de sus paseos y avenidas, a Madrid, por lo dejado de algunos barrios, y a San Salvador, por el barrio de la Boca (el Buenos Aires más antiguo).

Esta mañana anduve por los barrios de Recoletas, Palermo, y más tarde la Boca.
Recoletas me recordó al barrio de Salamanca de Madrid en cuanto al tipo de vivienda. Eso sí, lo más impresionante del barrio ha sido el cementerio: enorme, lleno de mausoleos para expresidentes, literatos, militares, etc. Llegué a estar desorientado en él y me corrió una sensación extraña al estar rodeado de muertos por todos lados y sin saber cómo salir de allí; me pareció un escenario perfecto para una película de terror.
Palermo, con sus casas bajas tenía más aire de Gracia en Barcelona, con las calles mucho más anchas eso sí, pero el mismo tipo de construcción.
El barrio de la Boca, más allá del final de puerto, con un acceso bien complejo, resulta ser un conjunto de callejuelas llenas de bailarines de tango, turistas y casuchas de hojalata pintadas de mil colores. Tiene un sabor a italiano afincado en San Salvador.
El trayecto hasta San Nicolás pareció que lo hiciéramos en barco en vez de en coche pues todo cuanto alcanzaba mi vista eran campos y más campos. Terreno llano, inmenso, lleno de pastos, vacas y cereales por doquier.
Al día siguiente reunión todo el día y después breve visita a San Nicolás. Y después vuelta.
Algunas imágenes que tomé en Buenos Aires.

Esta mañana anduve por los barrios de Recoletas, Palermo, y más tarde la Boca.
Recoletas me recordó al barrio de Salamanca de Madrid en cuanto al tipo de vivienda. Eso sí, lo más impresionante del barrio ha sido el cementerio: enorme, lleno de mausoleos para expresidentes, literatos, militares, etc. Llegué a estar desorientado en él y me corrió una sensación extraña al estar rodeado de muertos por todos lados y sin saber cómo salir de allí; me pareció un escenario perfecto para una película de terror.
Palermo, con sus casas bajas tenía más aire de Gracia en Barcelona, con las calles mucho más anchas eso sí, pero el mismo tipo de construcción.
El barrio de la Boca, más allá del final de puerto, con un acceso bien complejo, resulta ser un conjunto de callejuelas llenas de bailarines de tango, turistas y casuchas de hojalata pintadas de mil colores. Tiene un sabor a italiano afincado en San Salvador.
El trayecto hasta San Nicolás pareció que lo hiciéramos en barco en vez de en coche pues todo cuanto alcanzaba mi vista eran campos y más campos. Terreno llano, inmenso, lleno de pastos, vacas y cereales por doquier.
Al día siguiente reunión todo el día y después breve visita a San Nicolás. Y después vuelta.
Algunas imágenes que tomé en Buenos Aires.