dos hormigas bajo la lluvia

con los ojos bien abiertos y las patas en el suelo intentamos seguir nuestro rumbo disfrutando del camino con el resto de hormigas.

31.3.06

Redescubriendo la selva

Como hormigas que somos, debemos ir con cuidado con los grandes mamíferos que habitan esta selva que tenemos por vida. No es extraño encontrar a uno de esos grandullones pisando a alguna amiga, o machacando la hierba que necesitamos para sobrevivir. Hay que ir con cuidado.

Pero, por otro lado, tampoco podemos fijar nuestra mente solo en eso; hay otras hormigas en el camino y es recomendable compartirlo con ellas por si aprendemos a construir represas o a evitar a los osos (hormigueros, como no).

El primer día que uno comparte un rato en el sendero con otra hormiga parece que descubriera el mundo, todo es color y maravilla. Se olvida uno de andar. No le pesan las patitas ni ve la selva desde tan abajo, sino que se eleva un palmo sobre el terreno y ve más allá del árbol caído.

Después de un tiempo se comparte el camino pero de forma más distendida, unas charlitas por aquí, unos sorbos en el charco de la esquina por allá, pero poco más.

Y de repente, cuando uno cree que ya sabe cómo funciona el otro, se descubren nuevas vías todavía no exploradas. Qué tremendo!

Pues hoy, he mirado a mi lado y, de repente, he redescubierto a una hormiga amiga, compañera (que bien le queda ese adjetivo) que conocí hace años en la caja de un pick-up y con la que, entre bote y bote, hemos resuelto mil veces el mundillo. Valiente, sincera, exploradora y con tantas ansias de aprender que, de tanto aprender, tiene ahora tantísimo que enseñar.

Hormiguita, compañera, no sé por qué motivo me sigues mirando con ojos saltones cuando agarro una hojita de pino y la levanto sobre mi cabeza, o cuando te cuento cómo conseguí el otro día que un elefante me confundiera con uno de ellos.

Tú, ¿te has visto? Venga ya! Se acabó el cuento. A mí no me engañas. Tienes las patas fibradas ya de tanto caminar por ramitas de árbol, siempre cerca del precipicio, así que deja de poner esos ojos de sapo y vente aquí conmigo. Que hay mucho que hacer y tienes mucho que enseñarme.

1 Comments:

  • At 12:53, Anonymous Amalia said…

    eres un poeta...me río de Alejandro Sanz!!!!

     

Publica un comentari

<< Home