zancudo y colibrí
Palabras pesadas como pontón parece que me arrastran hacia el fondo.
Necesito áloe para respirar cada dos brazadas o el pontón logrará, junto al zancudo, atarme al lastre y hundirme.
Si tuviera alas de colibrí, melocotón y un poco de cintura, volaría sobre el estanque oscuro y vería más allá del horizonte.
Como el Principito movería mi silla y vería cuarenta y tres puestas de sol en un solo día,
todas repetidas y todas distintas a la vez.
Necesito áloe para respirar cada dos brazadas o el pontón logrará, junto al zancudo, atarme al lastre y hundirme.
Si tuviera alas de colibrí, melocotón y un poco de cintura, volaría sobre el estanque oscuro y vería más allá del horizonte.
Como el Principito movería mi silla y vería cuarenta y tres puestas de sol en un solo día,
todas repetidas y todas distintas a la vez.